No somos protagonistas
Solo reaccionamos ante las ultimas consecuencias.
Reaccionamos cuando es tarde.
Y de mas esta decir que si bien el clima de descontento social es critico, los
ánimos y efectividad de las protestas sociales han logrado ser dispersadas.
A partir del 20 de diciembre del año pasado parecía verse algún
cambio. Diversos sectores reclamaban un protagonismo que estaba en manos del
sector privado.
Pero hoy la disgregación de las protestas es evidente. Desde los piqueteros
hasta las asambleas barriales, desde los partidos políticos de izquierda
hasta los apolíticos, pudieron ser persuadidos por la administración
Duhalde.
No pudo ser impedida su organización, pero sí se logro poner "algunos
paños fríos". Mientras tanto la patria financiera siguió
funcionando como lo venia haciendo. Protegiendo a los privilegiados e ideando
la mejor estrategia para hacer pagar los costos de esa fiesta a la clase media
y la clase baja.
La espera, la paciencia de este poderoso sector fue el que poco a poco no solo
logró licuar sus cuentas pendientes, sino que también logró
licuar toda esperanza de cambio.
Las opciones oficiales se plantearon a partir de la siguiente propaganda.
Primero se planteaba la realidad a partir de la contraposición entre
solo dos posibilidades: Duhalde o una dictadura.
No existe otra posibilidad más.
También fue necesario infundir el miedo, inventando la posibilidad de
una guerra civil.
Ahora los rumores nos cuentan que es muy probable que Duhalde no termine su
mandato.
Y mientras tanto, se va formando una fila de figuras políticas que se
creen diferentes al resto.
Creen estar afuera de la frase "que se vayan todos". Y son fieras
que se disputan el poder para repetir los mismos modelos, y los mismos mecanismos
que condujeron al actual desastre.
¿Cómo se soluciona el problema argentino?
El sistema sigue siendo corrupto desde su base, y los privilegiados siguen estando
en el mismo lugar de siempre, atornillados a sus privilegios. Nuestros "representantes",
de hecho, siguen desde el Congreso votando lo que siempre votaron, pero solo
que ahora es más fácil poder verlo en forma explícita.
Votan la ley de quiebras, votan lo que les conviene e inclusive sugieren el
desafuero de una diputada por mostrar la bandera de Estados Unidos en plena
sesión.
Mas allá de los intereses a los que pueda responder este acto, y mas
allá del protagonismo o no que esta diputada quiera lograr con ello,
creo que este acto no es ningún disparate. Afirma de hecho lo que se
viene haciendo desde siempre desde las bancadas del Congreso y lo que vino haciendo
el sector privado todos estos años.
Era gracioso y grotesco ver como los representantes del pueblo insultaban a
la diputada, mientras la gran mayoría de los insultos provenían
de personajes nefastos, acusados de corrupción y con causas judiciales.
Eran todos cerdos revolcándose en su mugre
Pero ellos son inmunes. Solo recuerdan que son humanos cuando reciben algún
escrache de algún ahorrista o jubilado que los reconoce por la calle.
Ellos no logran entender por que les pegan. Eso es violencia según ellos...
.
Es verdad que la democracia representativa esta mostrando sus aspectos más
oscuros, ya que todos sus extremos se han potenciado a limites inimaginables
aun. Es una consecuencia inevitable. Inevitable porque todo sistema centralizado
en el estado genera estos privilegios sin ninguna duda.
En realidad, nuestra historia como pueblo se ha caracterizado por una sociedad
conservadora, muy poco abierta a cualquier tipo de cambio. Conservadora desde
su centralización de poder capitalino, hasta en las oligarquías
provinciales que manejan sus feudos. Una historia muy característica
que nos ha llevado a la crisis actual. No es mi intención en esta nota
exponer los puntos que a mi criterio llevaron a esta situación, pero
quizás nuestra sociedad este aprendiendo algo a fuerza de los golpes
sufridos como consecuencia de un proceso que llevado a su extremo se esta llevando
lo ultimo que nos queda.
Lo cierto es que no somos los protagonistas, y el hecho que preocupa a los sectores
económicos es que tengamos ganas de serlo. Nos estamos dando cuenta de
ello. También dichos sectores ven como preocupante la organización
de individuos que quieren disputar ese sector de poder que hoy esta en manos
de otros.
Ven con temor que algunos hechos sean repetidos, como el manejo de la empresa
brukman y zanon por sus trabajadores, los movimientos piqueteros, las asambleas
barriales.
El efecto domino es algo para temer.
Ya es hora de imitar estos ejemplos, y una posibilidad seria que las empresas
empiecen a generar su manejo. A autogestionarse. A funcionar en forma de cooperativas
para hacer frente a esta crisis.
Basta que el cambio se produzca para que el efecto domino pueda realizarse.
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