¡NO ME PEGUEN, SOY ASIS!
El jueves pasado trascendió en los medios el mal
trago que el ex funcionario del gobierno de Menem sufrió en un restaurant
de la recoleta al ser reconocido, insultado y golpeado por la gente del lugar.
El mismo debió retirarse como pudo y luego de realizar la denuncia a
la policía y de pasar la noche en su casa, atendió al periodismo
en una improvisada conferencia de prensa en la puerta del edificio donde habita.
Mientras trataba de explicar que estaba cansado de "esta gente" y
hablaba sobre los arrebatos fascistas realizados en su contra, un hombre común
y corriente que se encontraba en el lugar explicó a los gritos que Asís
era un farsante, y que participó del gobierno corrupto de Menem.
Este hombre llamado Carlos, explico que estaba indignado, que le temblaban las
piernas cuando expresó lo que pensaba (como aquel que aprende a hacer
algo nuevo) y se fue caminando luego, de la misma forma que vino.
Mientras en los diarios los intelectuales analizan temas como el fascismo de
derecha o el fascismo de izquierda, la violencia y otros males, Carlos y millones
de anónimos sienten lo que es perder la confianza en las instituciones,
justicia y autoridades.
Impotencia, que le dicen.
Gato Azul
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