|
|
|
La lepenización de los espíritus (una mirada desde el corazón de Francia)
La Unión Europea, ese frente que nace y crece en el Viejo Mundo da que
hablar una ves mas.
Muchos ven en ella, en su crecimiento, a la fuerza de equilibrio para hacer
frente a los todopoderosos Estados Unidos.
Contados son sus logros, y aunque reciban criticas a partir del lanzamiento
del Euro y por los índices de desocupación actuales en los países
que la conforman (solo por citar dos ejemplos), sigue en pie ahora mas que nunca.
Mas de lo mismo, el poder pasa de manos de unos a otros, pero todo ha de seguir
igual.
Francia, uno de los países que se han insertado en ella, esta en la mira
de la opinión publica mundial por lo ocurrido en el día de ayer.
La extrema derecha salió de la sombra, porque las condiciones eran las
propicias, de la mano de Jean-Marie Le Pen, el fundador del Frente Nacional
consiguiendo en las urnas una segunda vuelta.
Cargado de formulas xenófobas se abrió paso encontrando su discurso
un buen lugar en muchos franceses cansados de la marginalidad, los negros, la
inmigración y las políticas mundialistas actuales, para poder
lograr una verdadera Nación.
El hambre de poder de este líder, fue repudiado con manifestaciones espontaneas
en París y otras ciudades. Demasiado tarde quizás.
La buena cabida de la demagogia de derecha ante la disgregación de la
izquierda en un país que debe estar bajo la vista de todos dio lugar
al estupor primero y a la reacción desesperada después de los
lideres de todas las tendencias
Todo se salvara a partir de la creación de un frente común para
apoyar al candidato neogaullista, Jacques Chirac en la segunda vuelta de las
presidenciales francesas e impedir el triunfo del candidato de extrema derecha,
Jean-Marie Le Pen.
Los discursos del poder:
Jacques Chirac,
por su parte, con expresión grave y sin comentar su propio resultado,
llamaba a todos los franceses a unirse en defensa de la democracia y la República.
"Francia os necesita, yo os necesito", dijo Chirac, de 69 años,
y recalcó que el 5 de mayo están en juego "el futuro"
y "la vida" del país, su "tradición humanista"
y vocación europea.
Muy distinto era el gesto de un exuberante Le Pen, que a sus 73 años
libra su cuarta contienda presidencial. El líder ultra afirmó
que los resultados eran una "derrota de los dos líderes del sistema"
y lanzó un llamamiento a los franceses a que conviertan en realidad esta
"oportunidad histórica".
Una suerte de buenos
y malos, según donde pueda mirarse el problema... O mejor, mas de lo
mismo.
Tanto izquierda como derecha en Francia aparecen debilitadas por distintos factores,
entre los que debemos mencionar la inseguridad, la abstención electoral
record (mas del 26%), la atomización del voto y el hundimiento del Partido
Comunista, desplazado por la ultraizquierda. La gente se convenció del
discurso efectista. Todo se vivió en términos de la inseguridad,
como una búsqueda desesperada de autoridades, clarificaciones y responsabilidades.
¿Paternalismo? ¿Instituciones? ¿Búsqueda de autoridades?
El nuevo orden acecha
y esta empezando a ser bien visto, solo eso faltaba, decir si con la cabeza
para sostener lo insostenible en el mundo a fuerza del garrote.
La contradicción de estar a favor del desplazamiento de la inmigración
no calificada para ser un nacionalista, cuando este mundo globalizado necesita
de esa mano de obra barata para mantenerse en pie y el ideal de patria quebraría
lo inquebrantable. Todo es igual, nada es mejor.
Y a la hora de quejarse, miles de Le Pen se frotaran las manos esperando su
hora, la hora de un sistema que se saca la careta ante el "si" de
la comunidad mundial.
Represiones, muertes, el sistema sin careta necesita apretar sus tuercas.
Gato Azul