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PLAN NUCLEAR DE LOS ESTADOS UNIDOS.
«Dios bendiga nuestra coalición»
Ayer se cumplieron 6 meses de los atentados a las Torres Gemelas,
y las víctimas fueron recordadas con un minuto de silencio y actos en todos
los puntos del país, que culminaron con la inauguración de una escultura lumínica.
Aprovechando el espíritu de unidad nacional y patriotismo que
infla el pecho de cada ciudadano norteamericano, Bush lanzó su segundo grito
a favor de la guerra contra el terrorismo.
«En la prevención de las armas de destrucción masiva no hay
margen de error y no puede haber indolencia», hizo saber en su discurso.
«La inacción no es una opción», añadió en un mensaje destinado
a los aliados de la amplia y fracturada coalición. «Nunca se puede permitir
que hombres sin respeto por la vida controlen los instrumentos supremos de
la muerte»,y agregó «No hay lugar para la neutralidad»,
La nueva forma de intervencionismo plateada por esta administración
consiste en tratar de evitar que las tropas nacionales actúen directamente,
mientras que los asesores militares de Washington entrenan a los ejércitos
locales en la lucha antiterrorista (situación que puede irse de las manos
fácilmente como sabemos, y nos habla del recrudecimiento de regímenes de extrema
derecha con la creciente militarización que el mundo enfrenta hoy por hoy)
Su discurso concluyó con un «Dios bendiga nuestra coalición».
Lo cierto es que valiéndose de slogans completamente extremistas
y ridículos, una vez mas esta querida potencia hace presión sobre los países
para poder arrastrarlos al terreno de su mayor conveniencia y manejar los
organismos internacionales, que de por si siempre respondieron a sus intereses,
pero hoy por hoy lo continúan haciendo y en forma cada vez mas explícita.
Habría que hacer una revisión del termino “terrorista”, que
no es el motivo de esta nota, pero cabe destacar que mientras las actitudes
de atropello son planteadas por países subdesarrollados, Washington justifica
su intervencionismo en pos del orden mundial, la paz, la libertad, refugiándose
también en los asuntos que atañen a su soberanía nacional, cuando algo no
le gusta o siente que alguien osa poner “el dedo en la llaga”. Sin mencionar
la posibilidad de veto, y los reclamos nunca escuchados de países como Panamá,
Nicaragua y el absurdo embargo a cuba, y el bloqueo económico “necesario”
a Irak, por solo mencionar unos poquísimos ejemplos.
Mientras tanto, la opinión publica local asiente con la cabeza
la política exterior de las águilas.
Nueve de cada 10 ciudadanos
sigue apoyando la intervención armada en Afganistán, según una encuesta publicada
ayer por The Washington Post.
Ojo por ojo, diente por diente. Son esos mismos ciudadanos
que viven en el total desconocimiento de las políticas exteriores que sus
gobernantes aplican, así como estos últimos también desconocen la existencia
de las provincias de los países que atacan y la forma de vida de su población.
Nadie habló de las víctimas afganas, ningún país ni ningún
acto recordó las bajas civiles, que murieron y sigue muriendo en las calles,
casas y hospitales, así como tampoco nadie mencionó el trato inhumano que
reciben los prisioneros de guerra.
Las pruebas presentadas a la comunidad internacional sobre
el accionar estadounidense son nulas, ya que no son necesarias porque los
dueños de la verdad no deben dar explicaciones a nadie.
Los documentos secretos del Pentágono que salieron a luz publica
ayer causaron preocupación y estupor al mencionar las intenciones de
utilizar armas nucleares contra siete países, y acrecentaron las diferencias
en el seno mismo de la “santa coalición”. El diario norteamericano Los Angeles
Times dio a conocer el sábado supuestos informes del Pentágono que señalan
que el presidente George W. Bush tiene planes de emergencia para el uso de
bombas atómicas contra Irak, Irán, Corea del Norte, Libia, Siria, China y
Rusia.
(tres fueron señalados por la administración Bush como partes del "eje del mal": Irán, Irak y Corea del Norte)
¿La guerra desatada contra el terrorismo en todo el mundo, cuanto podrá mantenerse?
No solo por el gasto que esto supone a los estados con apoteóticas
carreras armamentistas , sino por el terrible repudio de países que no aprueban
su forma de actuar y ese resentimiento tarde o temprano se verá traducido
en actos violentos de uno y de otro lado, peores que cualquier 11 de septiembre.
¿Que es realmente el terrorismo de estado y que sectores lo
avalan?
Vicente A.